jueves, 2 de diciembre de 2010

RESEÑA 2


Reseña
El manifiesto situacionista

La sociedad de masas, reconocida en el contexto capitalista ha descompuesto la cultura y debilitado la personalidad, de allí la urgencia de cambiar el mundo mediante la identificación de medios de acción precisos. Este aspecto está en el centro del pensamiento de Debord, que puede interpretarse como producto de la tradición marxista en su crítica al mercado y al consumismo, así como la lucha de clases, que evidencian las contradicciones inherentes a la sociedad capitalista-moderna-occidental en la cual se inserta de manera dramática la confusión como ideología de la clase dominante.
Pero es la cultura el lugar en que más se muestran estas contradicciones. Emergen diversas propuestas reivindicativas, sin embargo, “su incapacidad de cambiar con suficientes profundidad el mundo real provoca un repliegue defensivo sobre las mismas posiciones doctrinales que se acaban de mostrar insuficientes” (p. 2), de esta manera las oposiciones al sistema terminan, de cierta manera, legitimándolo. Esta es la angustia que denuncia Debord en el manifiesto. Pero para el autor la descomposición de la sociedad es la fase más avanzada del pensamiento burgués.
Las diferentes propuestas que se esgrimen como alternativas al orden capitalista moderno, surrealismo, dadaísmo han terminado sumergidas sin cumplir su objetivo. Por el contrario, la ideología religiosa cristiana se ha impuesto en su condición de defensora de la estructura ideológica. Su jerarquía de valores puede considerarse coincidente con los de la sociedad burguesa. De esta manera, muestra Debord, la consecuencia de la crisis de la cultura moderna es la descomposición ideológica.  La descomposición cultural, entre tanto, se muestra en la influencia que ha tenido la ideología capitalista en la creación cultural, cruzada por la publicidad y la propaganda comercial, el uso de las técnicas de producción y venta y todos los demás componentes que promueven el consumismo cultural y material.
El manifiesto plantea un programa contra la descomposición cultural descrita. Tal oposición, dice Debord, no puede limitarse “a criticar las bufonadas que se producen  en las formas condenadas, como la poesía o la novela. Hay que criticar las actividades importantes para el futuro” (p. 6). Los problemas de la creación cultural están sujetos a una nueva concepción revolucionaria de la cultura.  Esta concepción tiene su potencial en el conocimiento mismo de la estructura a la que quiere oponerse, como expresa Debord en clave marxista, “no debemos rechazar la cultura moderna sino apropiárnosla para negarla” (. 8), el cambio de la superestructura se basa en el reconocimiento de esta misma.
La idea central de la propuesta de Debord es la construcción de situaciones, esto es, “la construcción concreta de ambientes momentáneos de la vida y su transformación en una calidad pasional superior” (p. 9). Las perspectivas de la acción se enmarcan en lo que llama una forma de urbanismo unitario que comprende el uso de las artes y las técnicas como medios que concurren en una composición integral del medio lo que se entendería como una forma de arte integral que confluye solamente en la idea de urbanismo.
El urbanismo, por tanto, es el centro de la lucha frontal de Debord contra la degradación característica de la cultura del momento correspondiente a la fase tardía de la expansión capitalista. El urbanismo unitario implica la relación armoniosa entre unidades menores que aparecen como complejos arquitectónicos, los que reúnen todos los factores que condicionan un ambiente o una serie de ambientes enfrentados, a la escala de la situación construida (Debord: 10), dotando de sentido el lugar en relación con la cultura. La construcción de situaciones o ambientes colectivos aparece como reivindicativa de este sentido. La afirmación de la construcción de situaciones, para Debord, se encuentra en la aplicación de técnicas de reproducción de las mismas, este aspecto no es suficientemente comprensible en el sentido en que la reproducción es una de las formas de expansión de las lógicas y las formas de vida capitalista y que el autor expresa “la necesidad de afrontar una acción ideológica consecuente para combatir, sobre el plano pasional, a influencia de los métodos de propaganda del capitalismo evolucionado” (Debord: 13).
Puede entenderse que la teoría situacionista de Debord le da relevancia a los contextos locales y a las situaciones no continuas, a comprensiones del mundo divergentes a las impuestas de manera hegemónica por un sistema que aparta los ámbitos de la creación cultural en su afán consumista. En todo caso, se presenta la teoría situacionista como alternativa revolucionaria a una forma de cultura capitalista, homogeneizante, totalizante y dominante.



Referencia Bibliográfica

Debord, Guy. (2006). Informe sobre la construcción de situaciones y sobre las condiciones de la organización y la acción de la tendencia de la tendencia situacionista internacional. Bifurcaciones. Revista de Estudios Culturales Urbanos, 5.

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